Volver a Clases. Volver a la Rutina

 

 

Son casi tres meses de acostarse a las mil y quinientas, levantarse a mediodía, comer a deshora, jugar, no tener compromisos, descansar. Cuando regresan las clases y comienza la rutina con las exigencias que eso conlleva, nos damos cuenta de cuan permisivos fuimos con nuestros hijos, cuán consentidores o malcriadores, y comienzan los arrepentimientos.

A veces dejamos que, con la “excusa” de las vacaciones, coman mal todo el verano; dulces y comida chatarra, o por ejemplo les pasa como a mí, que estuve permitiendo a mis hijas, especialmente a la chiquita de 8 años, que se pasara para la cama de mamá casi todos los días. ¡Craso error! ¿Resultado? Unas cuantas noches de insomnio, lucha con la almohada y llanto porque: “quiero dormir contigo mamá”…  ¿De quién es la culpa? Solo mía y bueno, y de mi esposo, porque para nadie es un secreto que dormir con los hijos es una delicia, sublime, de las cosas más tiernas que uno puede compartir con ellos, y está bien de vez en cuando, pero ni 8 ni 88!!!

Nos ha tocado duro el “Back to school“, así que para el próximo verano, aunque las dejaré disfrutar y gozar sus vacaciones, no seré tan permisiva ni anularé las reglas básicas que deben permanecer, como dormir cada quien en su cama. Claro, con algunos días de excepciones, obviamente porque las vacaciones siempre serán para disfrutarlas.

Espero que les haya servido mi metida de pata, al final del cuento la idea es compartir para servir. Así que bienvenidos los madrugonazos, las tareas, los proyectos, las maestras, las piñatas, los Play Dates, los nuevos amigos, ¡TODO! ¡TODO! ¡TODO! ¡Menos los PIOJOS! A esos no les damos la bienvenida, a esos los combatimos… ¡Jajajaja!

Que este nuevo año escolar llegue cargado de alegrías y nuevos retos que hagan que nuestros hijos crezcan como estudiantes, pero también como seres humanos y ciudadanos; que se preparan para tener los mejores “valores para la vida”. Dios bendiga a todos los niños del mundo…