En la “cárcel” de tu casa

Hace unos días llamé a una amiga que es parte del equipo de mi portal asilovecamila.com. y entre risas le dije “Querida, hoy te envío mucho trabajo para que lo realices desde “la cárcel de tu casa” a lo que inmediatamente respondió “Querrás decir, desde mi Centro de Operaciones, no me bajes de categoría que yo me hago mi película completa en mi oficina, muy ejecutiva y la verdad solo necesito mi computadora y teléfono”.

Les cuento que mi amiga tiene 39  años, es Licenciada en Contaduría Pública y su último trabajo fue en un canal de TV de su país de origen, Venezuela, en el que trabajaba como “Ejecutiva en ventas” pero le tocó como a muchos otros, tomar sus maletas, emigrar y llegar a Miami a empezar de cero o como digo yo, de 0.5.

La historia de mi amiga, puede ser también la tuya ¿por qué no? Pues casos como el de ella se repiten en miles de hogares. Inmigrante, profesional,  con mucho talento, dos hijos chiquitos, uno de 4 y otra de 5 y aquí viene el punto donde se complica la toma de decisiones, ¿Qué hago salgo a trabajar o no?.

Ella daría cualquier cosa por salir a trabajar, porque lo necesita económicamente, nunca está demás una entradita fija, pero ese dinero que ganaría, le alcanzaría prácticamente para pagar ayuda de una asistente del hogar, así que no es rentable, me confiesa.

Pasa el día entero atendiendo a sus hijos, la grande, que tiene 5 años va tres horas a una guardería pública, pero al pequeño aún no lo aceptan por la edad. Comparte automóvil con el esposo por lo cual hace de “chofer” mañana, tarde y noche. Lo lleva por la mañana y lo recoge de vuelta a casa en la noche.

Durante el día mi amiga cambia de roles dentro de esa “cárcel” llamada casa, como le digo yo, en su rutina tiene distintos roles: es chofer, chef, maestra, ama de casa, limpiadora, mamá, esposa, y además realiza todas las actividades relacionadas a la vida con hijos, haciendo lo mejor que puede con su única opción: quedarse en casa.

Para una persona que venía acostumbrada a otro estilo de vida y, a trabajar fuera con otras comodidades, inmediatamente la empiezan a visitar nuevos sentimientos. Esa sensación de que perdiste parte de lo que eras por haber dejado todo atrás, pérdida de autoestima, pérdida de paciencia, cansancio y en oportunidades hasta depresión.

Pero hoy, no escribo para revolver sensaciones pasajeras, que aparecen cuando vivimos ciertos momentos en la vida. Escribo porque mi amiga, sin querer me ha dado una lección hermosa que hoy quiero compartir.

Ella hubiese podido quedarse sentada llorando, deprimida, pensando en lo que había alcanzado profesional y personalmente. Creyendo que su vida se acabó, desgastando su matrimonio con lamentos que, aunque son justificados, cuando se hacen cotidianos erosionan la relación, pero por el contrario, se está levantando.

Hoy esta amiga:

.-A la “carcel” a la que yo hacîa referencia en juego, la llamó su “Centro de Operaciones”.
.-Se reinventó, ya no trabaja en Marketing de un canal de TV. Hoy genera contenido para Redes Sociales.

.- Aprendió a tener paciencia y a valorar cada momento de su vida, porque a veces debemos ceder y amoldarnos a nuevas situaciones, entendiendo que en un futuro todo cambiará para mejor .

.- No perdió el norte, nunca.

.- No ha dejado de soñar en grande

.- Tampoco es víctima de una situación, es heroína de una circunstancia, así la veo hoy.

.- Se siente útil y activa, pero no solo se siente, lo está.

.- Coordina sus horarios para poder atender a sus hijos y cumplir sus labores desde la casa.

Y lo más importante: ¡Está feliz!

Porque sabe que nadie sustituirá el cuidado amoroso que ella le da a sus hijos. Esta satisfecha porque no se rindió, sino por el contrario, se reinventó. Y es que en la vida a veces nos toca “volver a empezar” y hay que hacerlo de la mejor manera.

Quise compartir esto con ustedes, porque se que cuando llega la maternidad, uno de lo grandes cambios para toda mujer, ese momento que no cambiaríamos por nada, también a veces se nos presentan nuevas etapas, que en muchos casos nos ocasionan miedo paralizador, pero estoy segura de que tal vez hoy, luego de leer esta historia, comenzarás a ver a tu alrededor de qué manera puedes emplear tu tiempo en casa para hacer algo que complemente la increíble felicidad de ser mamá. También te recomiendo a que nunca olvides que el mejor ejemplo que puedes dejarle a tus hijos es “No rendirte ante la adversidad”

¡Se creativa! llénate de energía positiva y vuelve a empezar…

Camila Canabal

Asilovecamila