Aprendizaje de cuarentona

 

 

¡Y están aquí en la puerta… mis 40! Inmediatamente pienso: ¿Cómo voy a cumplir 40, yo que tengo 20?, y la verdad es que me siento la misma niña de siempre.

Es como que los 40 no me pertenecen, pero nuevamente pienso: “SÍ”, me súper pertenecen porque la “niña” hoy tiene en su camino unas cuantas caídas y levantadas, aciertos y desaciertos, alegrías y tristezas, e incontables metidas de pata que la llevan a estar completamente segura de lo que quiere.

La “niña” de 40… Esa soy yo…

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Ya no voy a lugares donde no me sienta completamente a gusto. Solo hago cumplidos si lo justifica alguna causa noble, de lo contrario, no pierdo un minuto de mi tiempo con nadie que no aporte a mi corazón felicidad, o por lo menos tranquilidad.

He probado en el fuego de las más profundas tristezas que queman el alma que soy capaz de perdonar, entendiendo el perdón como el camino para encontrar mi propia felicidad, pero sobre todo MI PAZ, porque a estas alturas de mi vida no hay nada que valore más que mi propia tranquilidad.

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No odio… es un sentimiento muy bajo e infantil…

He aprendido a ser un poco egoísta, solo un poco, hasta llegar al punto donde convergen mis necesidades y mi felicidad.

Luego de tanto, y toda una vida de contrastes, he aprendido que nada es absoluto, y que nada dura para siempre, así que vivo intensamente cada instante de alegría porque puede durar solo eso, un instante.

No dejo de decir te quiero o te amo, siempre que lo sienta y tenga la oportunidad… A veces pasa el tiempo y cuando lo quieres decir, ya es tarde.

No dejo de tocar alguna puerta que necesite abrir por vergüenza… La vergüenza la perdí cuando entendí que mis sueños son más grandes que ella…

Hoy entiendo más a mi mamá… y me gustaría que lo supiera… pero ya no está…

Soy más feminista que nunca, 40 años de conocer historias de mujeres increíbles me han hecho FAN, fan de la mujer…  pero también soy consciente de que la compañía de un buen hombre puede potenciar tu vida al máximo, aunque a veces a los “buenos hombres” también hay que mandarlos ¡pal carajo!

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  • Cuento las horas para dormir y duermo… Dormir es para mi “un trabajo”…
  • Soy de hablar MUCHO… pero he aprendido a callar… es necesario.
  • Valoro a muerte uno de mis tesoros  más preciados “la amistad”.
  • Aprendí a reinventarme, justo en el momento donde las opciones disponibles eran “abandonar la batalla”.
  • Mi bendición más grande, mi esposo, mis hijas, MI FAMILIA, nada está por encima…
  • Mi valor, la Fé, y  mi pecado, el miedo…

Espero que la vida me regale más años para seguir aprendiendo a ser mejor y  superar mis debilidades, pero hasta este punto, en esta parte de mi vida que pudiera ser el medio o el comienzo del final, me siento FELIZ…

¡¡¡Bendito sean los 40!!! Que EDAD tan ESPECTACULAR!!!

 

 

Fotos: @Yorbernalphoto